Empieza por el resultado
Explica qué quieres obtener, quién lo utilizará y en qué formato debe responder. Añade el contexto que cambiaría la respuesta.
Trabaja por iteraciones
Pide una primera propuesta. Después señala un problema concreto, aporta un ejemplo y solicita una segunda versión.
Mantén el control
No introduzcas secretos ni datos sensibles. Verifica cifras, enlaces y decisiones importantes antes de actuar.